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Transforma tu autoconcepto, transforma tu vida.

Una experiencia traumática en mi adolescencia golpeó duramente mi autoconcepto. De hecho, fue víctima del bullying por parte de unos profesores de colegio.

Este bullying duró cinco años y tuvo su impacto en la percepción que yo tenía de mi mismo. De repente me sentí incapaz, insuficiente, poco inteligente. Mi autoestima se fue por el piso. Me bloqué.

Esta experiencia fue muy distinta a la que yo tuve hasta aquel momento. De hecho, si pienso en mi infancia, tengo el recuerdo de un niño espontáneo, alegre, arriesgado, dinámico, que vivía sin miedo, despreocupado. Era un niño feliz y exitoso.

Mucho de eso cambió con la experiencia del bullying.

¿Qué es al autoconcepto?

El autoconcepto es la opinión y la idea que tenemos de nosotros mismos. Es el conjunto de atributos que vamos coleccionando a lo largo de la vida en la medida que hacemos varias experiencias.

Es como si fuera un mapa que vamos enriqueciendo y modificando a lo largo de los años. Un mapa es una generalización del territorio que nos permite de orientarnos. No es una copia fiel de la realidad, sino que es una representación; es una síntesis.

De hecho, si el mapa de Google que utilizamos para movilizarnos del punto A al punto B fuera una representación fiel del territorio estaríamos perdidos.

Es precisamente el hecho que el mapa no es el territorio sino su representación que nos permite de orientarnos y de llegar a la meta.

Lo mismo vale para nuestros mapas mentales. Es esta representación imperfecta que no ayuda a vivir. El autoconcepto es un mapa que nos dice quienes somos ayudándonos a orientarnos en la complejidad de la vida y a tomar decisiones.

Pero, ¿cómo se forma el autoconcepto?

Es el conjunto de atributos que damos a nosotros mismos como resultados del sentido que consagramos a nuestras experiencias. Estos atributos son el producto de una selección de experiencias que hacemos. ¿Cómo sé que soy exitoso? Por qué mi mente selecciona una serie de memorias que sustentan mi atributo de exitoso.

Antes de empezar el colegio, los atributos que tenía eran aquellos de un niño inteligente y exitoso. La mayoría de las experiencias que había hecho durante mi infancia me confirmaban en mis atributos.

El bullying por parte de mis profesores incidió negativamente en mi autoconcepto y en mi rendimiento. Se creó un círculo vicioso. De repente empecé a tener malas notas. Llegué a cuestionar profundamente la idea que tenía de ser yo alguien inteligente y exitoso.

Nuevas experiencias negativas empezaron a modificar mi mapa. Empecé a tener emociones y pensamientos negativos. Se me bajó la autoestima.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima depende de la evaluación que hacemos de nuestro autoconcepto.

De hecho, relacionamos nuestro autoconcepto con aquellos valores que son importantes para nuestra vida. Es por una evaluación negativa entre mi autoconcepto (soy un fracaso) y lo que valoraba (éxito escolar) que se me bajó la autoestima.

Dado que yo valoraba el éxito, pero me consideraba un fracaso, mi autoestima se fue al piso. Había una relación negativa entre el valor y mi autoconcepto. Es decir, el nivel de autoestima depende de que valoramos positiva o negativamente nuestro autoconcepto.

Fue cuando empecé a estudiar a la universidad y a tener resultados positivos que volví a sentirme inteligente y exitoso. Eso cambió la relación entre mis valores y mi autoconcepto. Esto también me ayudó en aumentar la autoestima.

Como transformar tu Autoconcepto

Todos tenemos algunos atributos de nuestro autoconcepto que afectan negativamente nuestro rendimiento, satisfacción y hasta plenitud. Por qué todos hemos tenido traumas emocionales que impactan nuestro autoconcepto y autoestima.

La buena noticia es que podemos transformar nuestro autoconcepto.

Es decir, podemos expandir y hacer sólido nuestro autoconcepto para qué nos asiste en lograr nuestras metas y a vivir nuestro propósito de vida. No estamos condenados a vivir como personas con baja autoestima.

Por ende, transformar nuestro autoconcepto es darnos la oportunidad de mejorar nuestro rendimiento y aumentar los niveles de satisfacción y felicidad.

De hecho, en la medida que desarrollamos un autoconcepto positivo en coherencia con nuestros valores podemos también lograr una autoestima alta, una autoestima sana.

Pero el primer paso es estar conscientes de cuál es el autoconcepto que tienes en este momento en tu vida. La autoconsciencia es fundamental. Decía el psicólogo Carl Rogers, «La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar».

Es decir, a partir del reconocimiento de mi autoconcepto puedo cambiar; puedo transformar mi autoconcepto.

La transformación de nuestro autoconcepto permite también actualizar la calidad de nuestros pensamientos, valores, creencias y emociones. El resultado es un cambio de nuestro núcleo interno y por ende de nuestro rendimiento.

Desarrollar nuestro autoconcepto, potenciarlo, significa liderar nuestra vida desde adentro hacia afuera. Significa no dejarnos afectar de las circunstancias externas, y de las evaluaciones de los demás. Es la oportunidad que tenemos de ser siempre más los autores de nuestra vida.

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